20141218

La actividad física en el primer año de vida: preparando el cuerpo del bebé para explorar el mundo.

Movimientos para fortalecer el cuello y el sentido del equilibrio.
El equilibrio contribuye al desarrollo de la coordinación. Y los movimientos de la cabeza en diferentes planos, al desarrollo de la vista.
  • Háblale y cántale desde diversos ángulos, para que te busque.
  • Llévalo en brazos y gira despacio, para que mire a distintos lugares, con lo que enriquece su mundo visual, mientras está pegado a tu cuerpo.
  • Baila con el bebé en brazos, sosteniéndolo verticalmente.
  • "El avión”: empieza por ponerlo boca abajo en el antebrazo y te mueves por la habitación. Más adelante, sujetas su cuerpo con ambas manos bajo las axilas alrededor del pecho, y le haces subir y bajar cada vez más alto. Con su risa te dirá que le gusta y que quiere más. 
  • Mueve de forma pasiva sus brazos y piernas, estimulando los músculos. A veces alternando uno y otro, y a veces ambos a la vez.
  • En el baño, dentro del agua, ayúdale a hacer movimientos de pataleo para chapotear y luego braceo.
  • El reflejo de “paracaídas” es interesante para que aprenda a protegerse la cara con las manos cuando pierda el equilibrio. Se estimula de varias formas. Comienza con el bebé sentado y le empujas suavemente hacia delante, ayudándolo al principio a que pueda apoyar las manos, hasta que lo haga solo.
  • Empújelo también hacia los lados. Se va practicando hasta que lo haga de forma automática. Siempre debe ser premiado con un aplauso, un abrazo o muestras de alegría.
  • También se puede hacer con un rulo o un balón grande, que se pone bajo la tripa del bebé. Luego, tomándole por las piernas, se le desliza hacia delante y atrás. Cuando vaya hacia delante, seguramente intentará apoyar las manitas.
  • A partir de los 8-9 meses, pon al bebé a cuatro patas, dejando que el trasero repose sobre sus tobillos y le mueves el tronco adelante y atrás, basculando sobre las manos. 
  • Ponlo boca abajo, para que empiece a reptar hacia delante, ofreciéndole algún juguete o llamándole. 
  • A medida que coge fuerza, lo hará solo, especialmente si le incitas mostrándole un juguete. Es más fácil si no se le resbalan los pies y rodillas.  Puedes sujetarle los pies de forma alterna.
  • Y luego toca empezar a ponerse en pie. Para ello se ponen muebles para que vaya trepando. Conviene que estés cerca para animar y sostener.
  • Entre los 3 y 4 meses pon objetos a su alcance colgando. No los puede coger, pero estira los brazos para tocarlos.
  • Mas adelante ya los agarra y suele llevárselos a la boca para explorarlos (solo hay que ocuparse de que estén razonablemente limpios).
  • Sobre los 9-10 meses empieza a tomar objetos más pequeños y va desarrollando la pinza. También aprende a dejar caer los objetos.
En todos estos juegos, debes mirarlo. Y además, hay sonrisas. Ambas cosas favorecen el apego entre tu hijo y tú.
Las piernas: gatear y ponerse en pie
No es imprescindible el gateo como paso previo a caminar. Pero el bebé que gatea tiene más autonomía, fortalece los músculos de brazos y piernas y desarrolla la vista.
Algunos bebés, gatean de forma asimétrica o se desplazan sobre una nalga. A la larga, no tiene mucha importancia, pero es preferible que sus movimientos sean simétricos.
Las manos y la pinza digital
El movimiento coordinado de las manos y los dedos va a ser esencial para comer, manipular, dibujar y escribir. Combinado con el sentido de la vista ayuda a entender el mundo.



Texto obtenido de http://www.familiaysalud.es/crecemos/el-primer-mes/la-actividad-fisica-en-el-primer-ano-de-vida-preparando-el-cuerpo-del-bebe 

(Autor: Sindy G., Editor: Romina E., Formato Juan Ch., Corrector: Camila N).

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